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QIGONG

La palabra Qigong (pronunciada
chi kung) es una combinación de dos conceptos:
Qi es la energía vital que recorre
el cuerpo y cuyo equilibrio es responsable del mantenimiento de la salud
física y emocional.
Gong es la habilidad o capacidad
para cultivar la autodisciplina y el logro.
Existen tres ramas
del Qigong, las tres con una meta común:
la libertad.
Estas ramas
son las siguientes:
Qigong marcial.
Intenta lograr la libertad de movimiento. Consiste en la adquisición
de habilidades inusuales y la reducción de la vulnerabilidad del
cuerpo. Los monjes del templo de Shao Lin lo hicieron popular en
todo el mundo. La mayoría de las proezas que suelen estar asociadas
con el Kung Fu son aplicaciones del Qigong. Las llamadas artes
marciales internas son menos populares porque hace falta demasiado
tiempo para dominarlas. el Tai Chi es un ejemplo de dichas artes.
El
ideal del Qigong consiste en volver a la espontaneidad, velocidad y
poder de un animal, al poner en sincronía la mente y el cuerpo con
el movimiento natural que está presente en todas partes.
Qigong médico.
Pretende la liberación de la enfermedad. Su meta consiste en el
aumento de la longevidad, la eliminación de la enfermedad y una
mayor capacidad para afrontar todos los aspectos de la vida. Algunos
manuscritos con 1500 años de antigüedad contienen evidencias de que
los practicantes del Qigong sabían por entonces que la médula ósea
es la responsable del mantenimiento de la calidad de la sangres y el
funcionamiento del sistema inmunitario. Muchos maestros del Qigong
alcanzaban los 100 años cuando la esperanza de vida era de 50 como
mucho. La práctica de la acupuntura y otras técnicas terapéuticas de
la medicina tradicional china provienen de los maestros de Qigong.
Qigong espiritual.
Pretende alcanzar la libertad de la mente. La premisa básica es que
la ilusión de separación de la naturaleza y el resto de las personas
produce sufrimiento psicológico. El deseo de cosas materiales y la
búsqueda de la felicidad en el mundo material sólo da lugar a nuevos
deseos y constante insatisfacción, que acaban causando apatía,
frustración y depresión, pues siempre queremos algo mejor. La
herramienta principal del Qigong espiritual es la meditación. El
taoísmo es uno de los mejores ejemplos de Qigong espiritual y se
recomienda la lectura del Tao Te Ching, obra escrita por Lao Tzu, a
cualquiera que desee profundizar en este tipo de Qigong.